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jueves, 8 de marzo de 2012

De la pesadilla al despertar


Es duro despertar y descubrir que los sueños terminan ahí, donde quisieras que comenzaran; sin embargo, es más duro despertar para encontrar que la pesadilla apenas comienza.

La violencia de género es una realidad latente en todo el mundo, y se presenta en diferentes maneras,psicológica, patrimonial, económica y física, pero en ocasiones quienes la padecen no distinguen hasta qué punto puede ser no sólo víctimas, si no convertirse en cómplices de su propio suplicio. Solapar, justificar, callar, llegar al extremo de autocastigarse o peor aún, dormir para no despertar jamás. Ya que un gran número de mujeres que han sido o son maltrataras, piensan o consideraron el suicidio como solución y única salida a las agresiones físicas o psicológicas de su pareja, la mayoría jóvenes y con toda una vida de violencia a cuestas.

A pesar de que cada día más mujeres buscan apoyo para salir de su particular calvario, está llamada de auxilio no siempre frena los impulsos suicidas. Las mujeres que viven violencia experimentan una sensación profunda de injusticia, incomprensión y soledad; por lo que no les es fácil pedir ayuda o consejo, y llegan a sentirse culpables de su tragedia. Lo importante aquí es la valoración y el saber que no estamos solas, que siempre va a existir alguien que nos tienda la mano y nos sirva de apoyo.

Desde otro punto de vista, la violencia hacia la mujer, también puede representar pérdidas económicas, debido a que la labor creativa de las mujeres se ve disminuida ante el agobio de las heridas físicas y psicológicas del abuso. Como sabemos muchas mujeres son el pilar y sustento de su familia y si este pilar es derrumbado, toda una nueva generación se derrumba con ella.

Por eso es importante que las mujeres conozcamos y reconozcamos nuestros derechos y las instancias que las hacen valer a pesar de tener que pasar por procesos de inestabilidad emocional y económica, y/o amenazas por parte del agresor, previos a la denuncia.

Es duro enfrentar la realidad en la que muchas mujeres, niñas y jóvenes viven, por eso es indispensable hacer énfasis en el factor educación. La educación es sinónimo de solución para erradicar este problema; educar en equidad de género, proporcionando a mujeres y hombres herramientas necesarias para reconocer, respetar y exigir respeto a los derechos de la mujer. Debemos edificar un escenario diferente, por el que miles de mujeres han luchado por décadas y generar en cada acción, día a día igualdad de circunstancias para todas.

Goethe solía decir: “El genio femenino llevará al mundo hacia las alturas”; por el lado espiritual encontramos las palabras certeras de Juan Pablo II, que define a la mujer como: “La posibilidad de salvación del ser humano”. Si la mujer es agredida, la
humanidad pierde, tropieza, cae en un pozo sin fondo en el que no existen más que objetos de uso.

Poner un hasta aquí depende de nosotras, denunciar, buscar ayuda para romper ese círculo vicioso y destructivo. Porque el despertar no debe ser doloroso, al contario, debe significar olvidar las pesadillas y hacer todo lo que este en nuestras manos para que los sueños se conviertan en una realidad esperanzadora.

martes, 27 de septiembre de 2011

Quítame la etiqueta…



Por Saraí Rangel

Sobre la legislación del aborto y la adopción gay.

Y no me refiero a las etiquetas de facebook, o a la que se queda por error en la ropa nueva, sino a los roles impuestos o auto concebidos por la sociedad. Ya que desde que nacemos nos asignan ciertos roles los cuales tratamos de hacer cumplir durante toda nuestra vida, dictando cómo debemos actuar; si debemos jugar con muñecas, al té y vestir de rosa o jugar con carritos, al futbol y vestir de azul; si seremos unas excelentes amas de casa, esposas y madres abnegadas, hijas obedientes o padres responsables, fuertes y trabajadores.


Pero que pasa en la etapa del autoconocimiento y el crecimiento fisiológico dónde aquello que parece lo correcto, no nos agrada tanto; cuando nos topamos con personas que no pueden o no quieren representar el papel que les “corresponde”; desgraciadamente el no compartir la etiqueta conlleva a que se tenga que pagar un precio muy alto.


Desde luego iniciando por el rechazo familiar, la segregación social y el hecho de exponerse a situaciones de riesgo por el hecho de no contar con apoyo y una comunicación efectiva con sus familiares y amigos, de cierto modo, vivir en la clandestinidad.


Tanto la censura pública como la incomprensión de los seres amamos, hace dudar si se debe asumir el rol impuesto o luchar por lo que se cree, y resistir ante lo que se espera de nosotros. Luchar por lo que creemos y sentimos.


Por poner un ejemplo: El rol de cualquier buena madre es nunca darse por vencida, nunca abandonar a sus hijos sin importar las consecuencias; pero que interesa si quién interpreta ese papel es una mujer o un hombre, al fin de cuentas quien tiene vocación de madre protegerá a sus hijos por sobre todas las cosas.


Entonces, sí una mujer decide no ser madre, es malo y sí un hombre decide serlo es malo; de acuerdo con los supuestos sociales. El por qué obligar a una mujer a continuar con un embarazo que fue producto de una violación o el por qué encarcelar a mujeres que sufren abortos espontáneos, cuando muchas veces ni siquiera sabían que estaban embarazadas, son en todo caso actos violatorios a las garantías individuales de estas mujeres.


O bien, en el caso de quienes deciden sí ser madres, es necesario tomar en cuenta que no por el hecho de que una pareja homosexual adopte a un menor, quiere decir que éste crecerá en la promiscuidad o con una idea errónea de lo qué es una familia; del mismo modo que no podemos asegurar que por el hecho de crecer en una familia tradicional o “normal”, no esté expuesto a cantidad de situaciones que puedan afectarle en todos sentidos.


A favor o en contra, en lo personal, resulta subjetivo y me parece que no podemos tomar partido de situaciones que en realidad muchas veces no nos corresponden; se puede tener una opinión, pero está debe respetar las opiniones de los demás; las personas en su calidad de individuos, sea cual sea su preferencia tenemos los mismos derechos.


Personas que sí deberían ser juzgadas, encarceladas y que realmente dañan a la sociedad: asesinos, violadores, secuestradores, criminales en todas sus acepciones; que por lo general con pagar una fianza quedan en libertad. Y mientras tanto, coartamos la libertad de otr@s, enfrascándonos en las etiquetas que dicta la sociedad.


Si en algo no estamos de acuerdo expresémoslo, pero no satanicemos, ni nos convirtamos en inquisidores modernos. Respetar el derecho de l@s otr@s a decidir, es cuidar nuestros propios derechos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cuota de género, un logro de la mujer en la política mexicana


Las mujeres de nuestros pueblos
merecen ser tomadas en cuenta.
Por: Karla García Carrera

Hoy en día el concepto de “cuota de género” (que establece la conveniencia de asegurar la participación femenina en las listas y candidaturas de los partidos políticos), es ya conocido por la clase política y se acentúa al momento de llevar a cabo nombramientos gubernamentales o elecciones a cargo de elección popular.

Detrás de esta concepción, existe una larga historia y lucha emprendida por la mujer para que sus ideas, propuestas y acciones sean tomadas en cuenta ante la sociedad y merezcan ser tomadas en cuenta.

A partir de los años 80, los derechos de las mujeres (violencia doméstica, seguridad social, derecho a decidir sobre su cuerpo, salud y marco jurídico) han sido prioridad en la agenda política nacional; se podría decir que la mayor presencia de las mujeres en el ámbito político-legislativo, es el efecto de poner en la mesa de discusión dichos temas y generar políticas públicas que salvaguarden la integridad de la mujer.

Las políticas de igualdad se relacionan, por un lado, con la igualdad de oportunidades; y, por otro, con el diseño, la aprobación, la aplicación y la evaluación de las políticas públicas (por cómo estas afectan a las mujeres). 

Constantemente son más las mujeres en las cámaras que dan lugar a un mayor empuje a la solución de las preocupaciones y problemáticas femeninas –necesidades e intereses prácticos y de género–.

Si bien las mujeres que participan en política por lo general no hacen campaña en base a temas de la mujer, una vez electas la mayoría se aboca a la defensa de los derechos del género y a integrar las bancadas femeninas, así como es cierto que existen muchas otras que jamás se involucran en temas de la mujer

Sin embargo, existe una realidad innegable en el sector público: las mujeres ocupan cargos considerados de menor rango y con temáticas sociales, tales como ministerios de cultura, educación, juventud y bienestar social, mientras que en las áreas consideradas como importantes centros de poder político, su participación es menor.

Mientras siga existiendo entre mujeres y hombres una distribución tan desigual de las posiciones de poder y decisión, así como del trabajo, el ingreso y el tiempo, en el Estado y la  sociedad, se mantendrá un déficit democrático y un retroceso en la defensa de los derechos de la mujer.

El quehacer político en México, debe caminar hacia la democracia participativa en la cual se resalte y defienda el derecho no sólo de las mujeres, sino de todos los sectores sociales para que participen directamente de los asuntos de interés colectivo.